Un coronavirus en el reino de la Peña de Tucutucu, estado Trujillo

Un coronavirus en el reino de la Peña de Tucutucu, estado Trujillo (Rafael Ángel Teran Barroeta)

Tucutucu

Foto: Mapio

Cuentan que un día lluvioso, cuando comenzaba a caer la noche, el momoy (M) de guardia en la puerta del Reino Mágico, escuchó un toque suave y pausado sobre la puerta; se asomó por el postigo y no vio a nadie; los toques continuaron y el momoy extrañado y enfadado por no ver al visitante, gritó en voz alta :

M: ¡En nombre de la Reina quien vive!
CV: ¡Soy un Coronavirus!!!
M: ¿A cual corona perteneces ?
CV: ¡ Súbdito de la Corona China!
M: En esta peña , está ubicada la única Corona de Venezuela, el Reino Mágico de Tucutucu, regido por SM la Reina Eterna!
M: Aun no te veo!
CV: Soy muy pequeño, no podrás distinguirme a simple vista!
M: ¡Entonces te corresponde volver cuando hayas crecido! ¡
CV: ¡Somos siempre de un mismo tamaño!
M: ¿Cual es el motivo de tu visita ?
CV: ¡ Mi visita es muy importante!
M: ¡Explica para poder anunciarte!
CV: ¡Te explico! :

“Pertenezco a un gran ejército protector del universo. El planeta Tierra, tiene sus legiones de guardianes distribuidos en diez lugares de diferentes continentes, para distintas eventualidades; alojados en cápsulas redondas herméticas de cristal.

Al producirse un devastador y continuado ataque de la raza humana contra el medio ambiente, se rompió de manera espontánea la cápsula defensiva configurada para intervenir ante una eventualidad de esa naturaleza, quedando en posición de combate un gran ejército microscópico, quien está adiestrado para intervenir en los sitios de mayor contaminación y daño.

En nuestro desempeño actuamos por tiempo limitado, sin que nada ajeno nos pueda contener. Luego de lograr el objetivo, uno de nosotros debe venir al lugar donde se encuentra otra cápsula similar , en la cual están nuestros compañeros encargados de transportar al ejército defensivo terrenal que intervino, para llevarlos de regreso a una nueva cápsula de cristal .

Hace millones de años, cuando se formó la tierra, el gran arquitecto del universo, alojó en el manantial de esta peña de Tucutucu a los transportistas de nuestro ejército; para que una vez cumplida cualquier misión defensiva de salvaguardar el planeta, los combatientes deberían ser transportados a su lugar de origen. A esos fines, fui nombrado comisionado especial para venir a este Reino, con la finalidad de sumergirme en su manantial y sacarlos de su cápsula de cristal a cumplir su cometido de transporte , restableciendo el equilibrio universal y salvando a la humanidad”

En cuenta de la pretensión del visitante; SM la Reina de Tucutucu, ordenó el ingreso inmediato del enviado especial, y con todas las medidas de seguridad, fue conducido sobre las alas de una luciérnaga hasta el manantial de la peña.

Cumplida la tarea asignada, el CV, fue el primer pasajero de la operación; una gigantesca legión de corazones, salió de la peña en todas las direcciones, para finalmente llegar exitosamente al centro de la madre Tierra.

Colorín colorado…

 

Cronista de Tucutucu. 21-3-2020

Rafael Ángel Teran Barroeta

 

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