"Querida próstata...": La carta de Luis Fernando que todo hombre debería leer

“Querida próstata…”: La carta de Luis Fernando que todo hombre debería leer

Ilustración: Argelia Nuñez

Luis Fernando: Carta abierta a mi próstata

¡Hola querida! Busqué muchas formas para lograr hablarte, pero no puedo acariciar la zona en la que estás y comunicarme como una embarazada lo hace con su feto, porque en mi caso soy hombre y lo que menos quiero es estimularte a que salgas, perdón por lo frío, pero tampoco que crezcas….

 

Quiero que te quedes allí, haciendo lo que mejor sabes y no me des más dolores de cabeza, ni tampoco la ansiedad nocturna de pensar si estás bien o no.

Desde hace meses te he tenido mucho en mente, por alguna razón has estado allí, sobre todo cuando creo por fin conciliar el sueño y me obligas a quitarme la sabana de encima y arrastrar mi cuerpo hasta el baño, haciendo que deteste el tiempo que me haces estar parado con una mano sosteniéndome de la pared y en la otra, el canal por donde drenas tus ganas, que definitivamente ya no sé sí es por fastidiarme o porque quieras decirme algo.

Te has convertido en una especie de cerebro que no piensa, solo ordena ¡Perdón por eso! No quiero que te molestes y mucho menos que te vayas a vengar de mí después de leer esto, pero tenía que decírtelo y creo que ya nos debemos una tregua, o al menos eso quiero pedirte.

No sé qué tan madura eres, supongo que las mismas poco más de tres décadas que yo, porque nacimos juntos, pero de verdad próstata, quiero que esta vez me escuches. Meses atrás cinco desconocidos te vieron y me contaron como eres, lamento seriamente haberte sometido a que invadieran tu privacidad y espacio, pero teníamos que sacar un intruso que podía afectar a tu vecina más cercana, sí a la vejiga.

Sé que no te la llevas bien con ella, por aquello de que cada día te da por crecer y robar espacio, pero créeme de verdad que era necesario, porque más arriba de ti, allá en los riñones algo no estaba bien, no sé exactamente qué pasó, si el del lado izquierdo se fue de huelga por un tiempo o por una inundación que, por cierto próstata, no sé si lo sabías, pero por poco lo ahoga, por eso quiero que lo sepas esto y que dejes de pensar que era algo personal contigo.

Tiempo después sé que te obligaron a estar con otro completo desconocido por ti: el catéter, sé que fue sin permiso alguno, pero él estuvo solo de paso, por eso no entendí el berrinche que hiciste esa mañana cuando por fin lograste lo que querías: que lo sacasen. Esa vez dos de las cinco personas, que ya te conocían dijeron que te portaste mal, que armaste una barricada terrible y que impediste por un buen rato la intervención, tanto así que hasta pusiste en contra a unos coágulos de sangre que estaban de visita donde tu vecina. ¡No tenías por qué hacerlo! Tanta pelea para finalmente ceder.

Próstata, levanto mi mano con un vaso de agua porque no puedo brindar con más nada para proponerte algo: hacer una revisión exhaustiva, reunir a los demás cual junta vecinal y explicar tus molestias, trataré de llegar a un consenso, estoy seguro que hay espacio para todos.

Por favor no sigas robando espacio, no lo hagas porque si continuas en esas pues nos van a separar y prefiero que sigamos siendo uno antes de que te encierren en un frasco de vidrio lleno de un líquido que te perpetúe, y de ser así, pues no compartiremos un trago más y mira que dentro de poco ya podré o quizás salir por ahí como cómplices.

PD: Piénsalo, tengamos esa tregua, para no tener que observarte de lejos y vernos solo cuando el día acabe.

Espero pronta respuesta.

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