CHILE… ¿EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS? (Nirso Varela)

CHILE… ¿EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS? (Nirso Varela)

Augusto Pinochet (Foto: Agencias)

Inducida por la sangrienta dictadura pinochetista, Chile tomó el camino correcto. En medio de la represión y violación a las libertades elementales, el país austral comenzó a enseñar cifras evidentes de progreso, crecimiento y desarrollo. De las mejores, más viables y estables de América Latina, a pesar de los vaivenes de la “década perdida” (años de 1980). Es una dolorosa pero irrefutable verdad. Atrás quedaba la falaz experiencia socialista-comunista impulsada por Salvador Allende (1970-1973), a quien los chilenos confiaron con su voto el destino de la nación y éste los llevó con sus medidas populistas, a las fauces de la dictadura militar. También dolorosa e irrefutable verdad.

Ya al frente de su destino histórico, recuperado el voto como acto soberano, el pueblo chilenopuso en vigencia el “nunca jamás” de una nueva experiencia socialista a la cubana, ni una cruel dictadura militar. Los gobiernos democráticos que siguieron después de la dictadura de 17 años de Augusto Pinochet (1973-1990), continuaron el camino del crecimiento, sin aspavientos, con moderación, en medio de la tarea de devolver y consolidar en Chile la cultura democrática en todos los ámbitos.

El hecho de elegir a un partido de izquierda  con una mujer como presidenta, Michelle Bachelet (2006-2010), para luego elegir a un partido de derecha con un empresario como presidente, Sebastián Piñera (2010-2014), es un acto de  profunda madurez política. Máxime, cuando esta fórmula la repiten mediante reelección de los mismos actores, Bachelet sustituye a Piñera (2014-2018) y Piñera es reelegido en las elecciones de 2018 para un nuevo periodo de 4 años.

Chile avanza con paso decisivo hacia un mejor futuro. Más allá de las cruentas experiencias del comunismo y la dictadura, Chile logró posicionarse en el siglo XXI como el “sueño suramericano”, el país con la democracia más estable y participativa de la región, con una sociedad acomodada a las exigencias del mundo contemporáneo. Un país modelo que avanza, que se perfecciona, arrastrando aun los bemoles del subdesarrollo.

 Chile tomó el camino correcto, porque es el mismo camino que tomaron las sociedades más desarrolladas y felices del mundo, las que presentan los índices de desarrollo humano más elevados (IDH), calidad de vida y humanización de  las ciudades y los ambientes. Los países que ocupan los primeros 10 lugares e incluso, los primeros 50 lugares de esa estadística, todos practican y han practicado economía de mercado, valga decir, son países capitalistas donde el mercado rige los vaivenes de la economía y el Estado ejerce básicamente su función organizadora.

 Son potencias económicas tradicionales y emergentes, países grandes y pequeños de todos los continentes, muchos de los cuales permanecían en estado feudal en la primera mitad del  siglo XX. Son sociedades de consumo donde la cultura y la educación, ejercen un papel preponderante sobre las familias y sobre cada individuo. Las oportunidades están al alcance de las manos. Todos son libres de elegir su propio destino. No hay estado paternalista ni doctrinario. La seguridad social está garantiza y la pobreza reducida a su mínima expresión.

Chile tomó en su pasado reciente el camino correcto del capitalismo y la economía de mercado,  porque no existen en la historia de la humanidad ejemplos que se puedan citar, de sociedades felices por efectos del comunismo. No hay ni una sola experiencia exitosa en el siglo XX, la centuria en la cual tuvo su mayor auge y expansión bajo la férula del comunismo soviético.

Tampoco se vislumbra una Tercera Vía como la propuesta por Tony Blair (Primer Ministro de Inglaterra, 1997-2007).Rusia es hoy un país capitalista, con economía de mercado, de libre empresa y sociedad de consumo. China es gobernada por el Partido Comunista pero ostenta una economía capitalista de mercado que le ha permitido crecer a grados superlativos. En cambio, el régimen comunista cubano,como espécimen sobreviviente de aquella aberración ideológico-política, hoy solo exhibe atraso, pobreza y represión, limitación de las libertades básicas a sus ciudadanos y un futuro oscuro e incierto para los habitantes del presente y del futuro de la isla caribeña, justificado internamente por el bloqueo imperial. En 60 años, el socialismo no ha logrado hacer de Cuba una sociedad autosuficiente y es cada vez, más dependiente de sus “amigos” cercanos. El mismo camino que ha tomado Venezuela.

Chile exhibe a sus vecinos de la región, un envidiable bienestar social,  orden en sus ciudades y una impecable civilidad que han adquirido sus costumbres y tradiciones en el ámbito de la vida moderna. Y sobre todo, las posibilidades que brinda Chile a sus generaciones del futuro e incluso del presente, de seguir avanzando y convertirse en un país desarrollado como Suiza, Alemania, Canadá, Australia, Singapur, Corea del Sur, o España. Un ejemplo a imitar por sus vecinos latinoamericanos.

Pero los chilenos, parece, están torciendo el camino. Desde Venezuela duele presenciar la destrucción de sus ciudades, el quebrantamiento de su paz y tranquilidad y las buenas expectativas que les depara el futuro. Sobre todo, porque nuestras ciudades venezolanas yacen destruidas merced al sistema político populistaque han implantado en Venezuela. Una sociedad que vive de dádivas del gobierno mientras se enseñorea  la desidia y la corrupción. Maracaibo tiene 5 años de abandono y ya parece una ciudad fantasmal. Está en ruinas, sin semáforos, sin  servicios, sin combustible, sin energía eléctrica eficiente, sin agua, sin vida y desgraciadamente, sin esperanzas.

A Santiago, la hermosa ciudad desde donde nuestros familiares y amigos se ufanan en enviarnos fotografías desde cualquiera de sus maravillosos lugares llenos de vida, los chilenos la están destruyendo en pocos días, dando espacio a vándalos para que saqueen y destruyan sus sectores emblemáticos. Sin ignorar para nada los motivos que tienen los chilenos para protestar y reclamar los derechos que sienten les han negado, han escogido el camino del anarquismo sin dirección y permiten que desadaptados, desequilibrados, pervertidos, malandros, amargados, fracasados y delincuentes de toda índole, todos violentos y sin un ápice de sensibilidad de ninguna clase, desfiguren las legítimas protestas populares y destruyan lo que tantos sacrificios ha costado a los buenos chilenos.

En cuanto a sus demandas, deben mirarse en el espejo de Venezuela donde hoy nada es imposible. En el año 2002, el presidente Hugo Chávez comenzó a sumar más adeptos, cuando unos individuos gerentes de PDVSA denominados “gente del petróleo”, comenzaron a difundir a través de los medios de comunicación, el modo como ellos mismos estaban destruyendo sistemáticamente la industria petrolera. Todos los días daban una especie de reporte, donde anunciaban la mengua de la extracción y refinación de crudo, a consecuencia del sabotaje. La intención era llevarla a cero.

 Bajo la complacencia y el aplauso entusiasta  de radicales que adversaban a Chávez,  se anunciaba la ruina de Venezuela. Vinieron las colas por combustible y la escasez de alimentos. Muchos indiferentes a la política sucia que se practicaba y se practica hoy en Venezuela (¿la buena política?), simpatizaron desde entonces con el acorralado presidente y despreciaron la actitud nociva de los politiqueros de oficio. Algunos se fueron a las filas del chavismo directa o subrepticiamente y la mayoría le apoyó circunstancialmente. Esto le valió a Chávez 4 millones de votos de ventaja sobre su opositor en las elecciones presidenciales de 2006.

Chávez ni los partidos que le respaldaban, tuvieron jamás esa cantidad de adeptos, pero se lo creyeron  y bajo la siniestra consigna de “socialismo, patria o muerte”, Chávez invocó el socialismo cubano castrista. Así perdió el apoyo de sus nuevosvotantes y de muchos de sus  acólitos, al implementar el mortífero “exprópiese”, la medida más nefasta de su fallida vida de gobernante. De allí en adelante los neutrales, independientes y los ni-ni, siguieron el camino de la indiferencia, hasta el sol de hoy.

 Los chilenos deben saber que si Chávez alcanzó un alto respaldo popular, fue por las medidas populistas (misiones) que trajeron resultados positivos inmediatos para los pobres. Pero esas medidas eran inviables, insostenibles en el tiempo. Incluso para el país petrolero de entonces, que producía 3 millones de b/d a 100 $ c/b, riqueza cuyo único dueño era el mismo presidente de la república, que la administraba a discreción desde un programa televisivo, bajo la fórmula de la PDVSA “roja rojita”. Mientras tanto, unas pirañas, esta vez funcionarios y allegados a Chávez, estaban saqueando y destruyendo la  industria petrolera  en sus propias narices, así como al resto de las industrias básicas de todo el país.

Las misiones sociales se hicieronmás inviable aun, cuando los aduladores de Chávez en el poder, vieron en la “sociedad de iguales” que propugnaba el ya moribundo presidente, un serio tropiezo para sus intereses particulares. Mientras el entorno de Chávez saqueaba al país aprovechando la enfermedad que lo obligó a apartarse del poder, a los altos funcionarios públicos les exigían adoptar votos de pobreza y castidad administrativa. Entonces percibieron que el hombre endiosado, que ellos mismos habían elevado a la cima de la genialidad, a quien habían logrado con éxito exacerbar su ego hasta convencerlo  de ser un ser supremo, superior a Simón Bolívar, se había convertido en un obstáculo. Lo demás es historia conocida. Chávez murió, Venezuela se derrumbó, ellos asaltaron el poder, son inmensamente ricos y el pueblo comenzó a emigrar.

Esperemos que Chile no se descarrile y no regrese  a la nefasta  senda del subdesarrollo tropical. Que esta experiencia de vigorosa protesta contra el sistema, le sirva para mejorar su crecimiento y el bienestar de sus ciudadanos. Que esta lucha por la igualdad que hoy libran, tras haber despertado, no se traduzca en mayor desigualdad. Y sobre todo, que no surja de estos enfrentamientos un mesías que con discurso populista, invite a los chilenos a volver al chiquero del comunismo.

varelanirso@gmail.com

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