La pollera: más de 69 años de tradición en el Carnaval panameño

Foto: Archivo

Aunque en la mayoría de los países en donde se celebra el Carnaval, los disfraces son los atuendos predominantes, en Panamá el traje típico cobra vital importancia, al punto que se le rinde homenaje en uno de los cuatro días de jolgorio.

Cada región tiene una fecha específica para vestirse de gala con los trajes típicos panameños. Se dice que la tradición comenzó en Las Tablas desde la década de los años 50.

Hay quienes recuerdan que las mujeres se vestían con polleras montunas hechas de zaraza (tela florales), pero poco a poco ese tipo de pollera dejó de utilizarse.

Los relatos expresan que después de la década de 1950, por lo costoso de la pollera, las reinas las utilizaban durante su noche de coronación y luego la utilizaban en los recorridos por los parques, para sacarle provecho a la inversión.

Con el pasar de los años, la evolución de los disfraces de Carnavales, la inversión de las tunas, de las reinas y el movimiento comercial que se generaba durante los cuatro días de fiesta, se decidió darle a la pollera un día especial.

La cifra exacta de lo que invierten las tunas, familiares, amigos y reinas en cuatro días de carnaval es uno de los secretos mejores guardados, pero se estima que sobre pasa los $20 mil solo en vestuario.

El traje típico nacional y todas las tradiciones folklóricas siempre han estado presente en los carnavales interioranos. Las Tablas es el pueblo que más impulsa esta tradición que se estima se inició en la década de 1950, cuando se fue cambiando el tipo de pollera utilizada para los tamboritos.

Realmente a quienes celebran el carnaval no les interesa cuándo sea el día del traje típico, después que se respeten las tradiciones y se muestre al mundo la belleza de la cultura típica panameña en todas sus facetas.

Aunque en los distintos pueblos interioranos los días de la gala típica varía, lo realmente válido es que no importa el día en que se haga, si se trata de hacerle honor a nuestro traje.

Rivalidades

En los Carnavales de la capital, la reina no tiene rivales. Comparte su alegría con dos princesas que la escoltan durante los cuatro días. La soberana de turno logra llevarse todas las miradas y aplausos sin tener que medir fuerza.

Caso contrario a lo que sucede en casi todos los pueblos del país. En la mayoría hay dos tunas: Calle Arriba y Calle Abajo. Excepto en Ocú que hay Calle del Medio.

La lucha por demostrar quien tiene más poder y riqueza dentro de los pueblo, lleva a las reinas ha hacer inversiones de mucho dinero para sacar la mejor pollera y ajuar de prendas con tembleques.

Los carros alegóricos que utilizan los días que se visten con el traje típico, también son alusivos a alguna característica histórica o patriota panameña.

Hace varias décadas atrás, los recorridos de las reinas se hacían a pie. No había carros alegóricos ni murgas acompañando a la reina.

Su único apoyo para lucir su pollera el martes de carnaval, recorrer el pueblo y coronarse como la ganadora de los carnavales era un tamborito que se iniciaba desde las 6:00 p.m. y terminaba con el entierro de la sardina el miércoles a las 6:00 a.m.

Pero las tradiciones poco a poco se han ido modificando. La esencia de celebrar el martes como el día típico se mantiene viva, pero ahora, las reinas utilizan hasta dos polleras en menos de 12 horas para demostrar su poderío y los tamboritos tienen como apoyo a las murgas.

Así como hay un día para lucir la pollera y actividades folklóricas, también está el día de la fantasía, del disfraz y el día para lucir el traje de la coronación. Uno de los momentos más importantes de todas las reinas carnavaleras.

Agencias 

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