Ilya Espino de Marotta, la mujer que reivindicó el poder femenino en la industria marítima de Panamá

Foto: Archivo

La panameña Ilya Espino de Marotta se hizo famosa por dirigir el faraónico proyecto de ampliación del Canal de Panamá armada con un casco y un chaleco de color rosa. Era su manera de reivindicar más espacio para las mujeres en la industria marítima.

Tres años después, la ingeniera vuelve a acaparar titulares porque el próximo enero se convertirá en la primera mujer en asumir el cargo de subdaministradora, el segundo puesto más alto en la vía interoceánica.

«Lo ideal sería que (las mujeres que ascienden) dejáramos de ser noticia», admitió a Acan-Efe Espino de Marotta, quien actualmente está al frente de la Vicepresidencia de Negocios de Tránsito de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), la empresa más emblemática del país y un importante enclave para el comercio mundial.

Sentada tras la mesa de su despacho, la directiva dijo que su reciente nombramiento lanza un poderoso mensaje a las más de 1.000 mujeres que trabajan en la vía acuática y que solo representan el 10 por ciento de todos los empleados: «¡Sí se puede!».

A sus 56 años, puede presumir de tener una de las carreras más meteóricas dentro del canal. Licenciada en Ingeniería Marítima en la Universidad de Texas A&M (EE.UU), entró a trabajar en 1985 en el dique de reparación de buques del canal y desde entonces se ha ido abriendo camino en un negocio dominado por hombres.

«El Canal de Panamá ha sido tradicionalmente una empresa muy masculina. La mayoría de las mujeres se han desarrollado en los departamentos de recursos humanos, mercadeo y finanzas. En ingeniería somos pocas», afirmó.

Por el canal, construido por Estados Unidos a principios del siglo pasado y traspasado definitivamente a Panamá en 1999, pasa cerca del 6 % del comercio mundial y se conectan más de 1.700 puertos en 160 países.

Los dos mayores clientes de la ruta acuática son Estados Unidos y China y el transporte de contenedores es su principal negocio.

Aunque hoy hay bastantes más mujeres que cuando ella empezó, Espino de Marotta aseguró que aún hay mucho camino por recorrer y abogó por sumar a los hombres a la lucha por la igualdad porque ellos son los que tienen que «ceder el poder» e impulsar el liderazgo femenino.

«En mi carrera todos los que me dieron una oportunidad han sido hombres», apuntó la ejecutiva, para quien las leyes de cuotas son «necesarias» para romper el techo de cristal.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés) destaca en su último Informe sobre el Transporte Marítimo que la participación de la mujeres en el sector apenas alcanza el 2 %. El documento también señala que ellas suelen cobrar un 45 % menos que los hombres y que solo ocupan el 7 % de los puestos directivos.

La ingeniera indicó que el liderazgo femenino es «más conciliador y menos agresivo» y reconoció que en alguna ocasión se ha sentido ninguneada por ser mujer y ha tenido que repetir las cosas «más de una vez» para que la escucharan.

Para la futura subadministradora, el reto ya no radica exclusivamente en conseguir que más mujeres lleguen a las cúpulas de mando, sino en lograr que sean juzgadas por el mismo rasero que los hombres.

«A las mujeres nos examinan un poco más duro que a los hombres (en cargos directivos). Tenemos que demostrar más para conseguir el mismo reconocimiento», agregó Espino de Marotta, quien estuvo a cargo de la construcción de las esclusas ampliadas, un proyecto de más de 5.500 millones de dólares inaugurado en 2016.

La ingeniera concluyó la entrevista con un pequeño homenaje a su esposo y a todas esas mujeres que le ayudaron a cuidar de su familia mientras ella hacía historia en el canal: «Yo siempre digo que una no logra estas cosas sola. No somos súper mujeres».

EFE

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