Pony, una orangután bebé forzada a ser esclava sexual en Indonesia

Foto: Cortesía

Todo sucedió en Indonesia. Pony había sido separada de su madre y probablemente vendida en el mercado negro, por alrededor de 10.000 dólares. Fue secuestrada por los dueños de un burdel, quienes decidieron transformarla en la atracción principal.

Pony era amarrada por todas sus extremidades, le depilaban todo el cuerpo –todos los días-, le echaban perfume, maquillaje y en ocasiones, la vestían con prendas de mujer. Veía hasta 5 clientes al día.

Las depilaciones constantes, la exposición a químicos y las violaciones, deterioraron enormemente su salud. Su piel estaba llena de heridas abiertas, infecciones y sus partes íntimas estaban hinchadas, lastimadas y desprendidas

“Es aterrador, ella era una esclava sexual. Era grotesco. Estaba cubierta de abscesos, maquillaje y zarcillos. Debía sentir un dolor terrible. Es horrible pensar en lo asustada que Pony estaba”, explicó Michelle Sesilets, una voluntaria del orfanato de orangutanes en Bormeo.

¿Cómo fue el rescate?

Las informaciones se manejaban como un rumor, hasta que una fundación encargada de la protección de orangutanes, inició una investigación privada. Al conocer los detalles del caso, envió a la policía.

Se requirieron 35 hombres armados para el rescate. Los miembros del pueblo querían impedir que se la llevaran. Los dueños del burdel amenazaron a la policía con cuchillos y piedra, pero nada impidió que Pony fuese rescatada.

No fue fácil liberar a Pony de este lugar terrible; cualquiera que tratara de hacerlo se enfrentaba a un ejército de pobladores de la zona que estaban armados con cuchillos, dispuestos a luchar por el dueño de casa”, explicó Karmele Llano, una veterinaria vasca que trabajó de la mano con la policía para el rescate de Pony.

Pony, una máquina de dinero y un “animal de la suerte”

Pony era torturada y violada todos los días, pero era una fuente importante de ingresos para el burdel. Tanto los dueños, como los clientes, querían impedir que se la llevaran.

“Su dueño se oponía porque era su medio de subsistencia. El pueblo donde estaba también, pues decían que le traía suerte”.

“Nadie sabía cuánto tiempo había estado allí Pony. La dueña de la casa se negó firmemente a renunciar a la orangután. Para ella, era una máquina de dinero en efectivo y una fuente de suerte”, explicó la veterinaria.

La historia conmocionó al público

 “Fue rescatada de un burdel de la localidad de Kereng Pangi, en la provincia indonesia de Kalimantan Central. La encontraron encadenada a una cama, con los labios pintados, completamente afeitada y adornada con sortijas. Trabajadores de las empresas madereras y productoras de aceite de palma que están arrasando los últimos bosques de Borneo aguardaban turno para abusar de ella. Hizo falta un destacamento de 36 soldados del Ejército indonesio para entrar en el pueblo y llevarse al animal hasta el refugio de orangutanes de Nyaru Menteng, cerca de la ciudad de Palangka Raya”.

¿Cómo fue su proceso de sanación?

Una vez terminado su infierno, venía el proceso de adaptación. Acostumbrada a estar amarrada, a ser violada y torturada, Pony no conocía lo que era una vida normal. “No fue fácil su readaptación. Pony es muy lista y tenía recuerdos de lo que había vivido. En el refugio, cuando un hombre se acercaba, se iba a una esquina y se orinaba encima. Les tenía pánico. En cambio, eso no pasaba cuando una mujer iba hacia ella”, cuenta Karmele, quien fue su aliada desde el principio.

“Era muy inteligente. Aprendía rápido de los humanos, lo bueno y lo malo. Recuerdo que descubrió el mecanismo de cómo funcionaban los ganchos del pelo solo mirando… Poco a poco se fue adaptando y creímos que podíamos devolverla a su hábitat natural, el que apenas había conocido”, explicó Karmele, pero no hubo manera de reubicarla en su hábitat, porque nunca se adaptó.

Pony, años después de su rescate, guió sufriendo de pesadillas y todavía sigue sin confiar en los hombres. El burdel fue demandado y los dueños fueron multados con sumas millonarias.

Las autoridades continúan trabajando en pro de eliminar completamente el tráfico de orangutanes y en la conservación de sus hábitats. En la foto: una madre con su pequeño, caen al suelo ahogados por el humo provocado por un incendio en el bosque.

Noticia Al Día/ Agencias 

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