Panamá le apuesta a la música clásica para enseñar agroturismo

Foto: Referencial

Escuchar melodías de Mozart, Beethoven o Bach y al mismo tiempo aprender sobre animales o de iniciativas de sostenibilidad es una alternativa distinta al clásico agroturismo en Panamá, que va más allá de participar de las actividades cotidianas del hombre de campo.

En la localidad panameña de Natá de los Caballeros, a unos 187 kilómetros de la ciudad de Panamá, una granja, cuyo fuerte es la producción lechera, es el ejemplo de una de ellas, al innovar con simples metodologías para realzar los secretos de la agroindustria combinada con actividades de ocio.

Se trata de la «Agropecuaria y Ecoparque Don Arcelio», un lugar que quedaría ignorado como otra hacienda, a no ser por su singular fachada de colores y bolas de heno, un enganche peculiar que atrae a los visitantes que se aventuran a experimentar una ruta didáctica.

El sonido de piezas de música clásica envuelven los alrededores, pero esto solo forma parte de «La ruta de la leche», el principal circuito que da a conocer el proceso de producción láctea, explica a Acan-Efe Bélgica Aguilar, administradora del lugar.

En esas instalaciones de la finca viven, duermen, se alimentan y se ordeñan al ritmo de la música de Mozart más de 160 vacas de raza Girolando, Holstein y Gyr, la única diferencia es que cuentan con medidas de «cow comfort», casi como un hotel de cinco estrellas o spa para evitar el estrés a estos bovino.

Otra de las medidas implementadas en las zonas de relajación es el baño que se le da tres veces al día, con el propósito de mantener su temperatura y evitar el estrés térmico. Los sensores se encargan de activar los aspersores y ventiladores si detectan una temperatura alta.

«Hemos logrado reducir hasta 6 grados de temperatura corporal por animal, dado que a menor temperatura tiene menor estrés térmico. La ventaja es que se sientan más cómodo y consuma más alimento, ya que puede generar 15 por ciento más en su producción», agrega.

Bélgica Aguilar Sostiene que cada vacuno producen en promedio 14 litros y en pico de producción alta hasta 32 litros de leche grado. Hasta hoy el rendimiento es hasta 4.200 litros diarios que son vendidos a una empresa láctea local.

El visitante tiene la opción de probar la leche que recolectan en tuberías de acero inoxidable de grado alimenticio y se reserva en tanques fríos 3,5 grados centígrados.

Aguilar cuenta que desde 1920, la granja propiedad de la familia Sáenz realiza diversas faenas agrícolas enfocadas a ese sector, y que luego en 2016 se abrieron a las actividades turísticas para complementar sus objetivos de educación.

Es por eso que a parte de la interacción de las personas con el primer proceso de la leche, promueven otros atractivos a los que se puede llegar a bordo de un tractor, como el programa de conservación de iguanas verdes, criadero de ovejas, criadero de caballo y un lago en donde reproducen diversas especies de peces, conchas y tortugas.

A su vez cuentan con el Parque de Reciclaje para promover la conservación del medio ambiente y un programa de concienciación, en el cual buscan acercar a nuevas generaciones al sector agropecuario, incentivando el amor a la tierra y el ambiente.

«No solo esta granja es para visitar y distraerse, sino para que a través de las áreas didácticas se conozca cómo llegó el ganado a Panamá, y como nuestro pueblo Natá de Los Caballeros es considerado el granero del reino español en la era colonial», apuntó Bélgica Aguilar.

Escoltada de sus tres perros «Lolo, Scooby y Scrappy» que cuidan la granja y acompañan a los turistas, Aguilar sostiene que en el sitio está permitido que las personas traigan sus mascotas.

Roberto Alvarado, guía de la Autoridad de Turismo de Panamá, destacó por su parte a Acan-Efe que la propiedad es uno de los 57 sitios en el país que cuenta con los requisitos oficiales para dedicarse al agroturismo.

Comenta que este sello, que se otorga en conjunto con el Ministerio de Desarrollo Agropecuario, realza las actividades agropecuarias, lo que incentiva a los visitantes a conocer los productos agrícolas que se producen en el territorio.

Alvarado cree que lo único que falta es que las granjas turísticas existentes le agreguen más valores, para ofertar una propuesta diferentes a las actuales.

EFE

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