Todo lo que debes saber sobre los gemidos en el sexo: del jadeo al insulto

Sexo. Los expertos en sexología apuntan que no hay nada que disminuya más la libido que mantener relaciones sexuales con alguien que no emita sonido alguno durante el acto.

Los jadeos y gemidos forman parte implícita de la cohabitación y no es algo exclusivo de los seres humanos, encontrándonos que en el mundo animal son utilizados diferentes sonidos, no solo en el apareamiento sino en el momento pre y postcoital, ya sea como reclamo o llamada de atención de una pareja –cortejo- o a modo indicativo de la finalización de la cópula.

Un par de ejemplos son algunas determinadas especies de gatos cuyas hembras emiten ciertos gritos de tono alto al terminar el apareamiento o un tipo de tortuga macho que emite unos curiosos gemidos con el propósito de avisar al resto de su especie de que la hembra ya ha sido fecundada por él.

Pero entre los humanos suele ser indistinto entre hombre y mujeres el hecho de emitir gemidos, aunque los sexoterapeutas señalan que, por norma general, son las féminas quienes más sonidos emiten o, al menos, cultural y tradicionalmente se les ha asignado ese rol.

Una costumbre con nombre técnico

Si nos ponemos técnicos, en la nomenclatura sexual encontramos que el gemido es definido como una “vocalización copulatoria”, la cual forma parte del juego de la excitación, tal y como defienden los expertos, con el fin de conseguir una mayor satisfacción, ya no solo propia sino también de la pareja sexual.

Y parece ser efectivo, debido a que, al escuchar los gemidos, el cerebro de la otra parte los asocia de inmediato con orgasmo y placer, viniéndose arriba y entregándose mucho más a las labores amatorias y, por consiguiente, logrando que todo aquel juego sexual se convierta en mucho más placentero y satisfactorio.

Un gran número de personas son conscientes de ello, motivo por el que el gemido suele ser usado con asiduidad en sus relaciones con el propósito de hacer sentir mejor a su pareja, procurar que llegue al clímax de una manera más satisfactoria e incluso, hay quien lo hace, con el fin de que termine mucho más rápido.

Cabe destacar el daño que ha hecho, en este sentido, los fingidos y escandalosos gemidos que aparecen en las películas pornográficas o tampoco podemos obviar que los jadeos de placer también han sido frecuentemente utilizados de forma fingida ¿quién no recuerda la mítica escena del filme Cuando Harry encontró a Sally protagonizada por Meg Ryan?

El gemido no solo es un jadeo para expresar únicamente satisfacción, también se considera todo un lenguaje dentro del acto carnal y amatorio, por lo que podemos encontrar que cada persona tiene su propia vocalización copulatoria que puede ser desde palabras y exclamaciones de diferente intensidad -e incluso soeces- a sonidos realizados con la respiración –aumentando la frecuencia y/o resoplando entre dientes- por lo que, según la complicidad que tenga con su pareja sexual, ayudará no solo a que alcance un mayor placer sino también a que suba su autoestima como amante.

Agencias