Desde la entrega de paquetes a la seguridad, Singapur apuesta por los drones

La puntera Singapur planea lanzar un ejército de drones para tareas como entregar paquetes, inspeccionar edificios y proporcionar protección, pero la iniciativa podría atravesar turbulencias debido a las preocupaciones sobre la seguridad y la privacidad.

Varias compañías empezaron ya a probar estos dispositivos para uso comercial, principalmente en un área delimitada por el gobierno de 200 hectáreas de altos edificios y centros comerciales.

Es parte del deseo de la ciudad de adoptar la innovación tecnológica y una forma de sortear la escasez de mano de obra en un país de apenas 5,6 millones de habitantes, que depende de los trabajadores extranjeros en muchos sectores de bajos ingresos.

En muchos lugares del mundo se hace ya un uso comercial de aparatos aéreos no tripulados, con fines tan diversos como el lanzamiento de insecticida sobre los cultivos y la vigilancia de reclamos de seguros, pero el proyecto de Singapur es una apuesta especialmente ambiciosa en esta tecnología.

La autoridad de aviación civil de Singapur apoya el proyecto, al reconocer el potencial de los drones “para transformar la movilidad y la logística” y trabaja con actores de la industria para regular el sector.

Recientemente, un dron tomó fotos desde el aire de la fachada de una torre, en los ensayos de un sistema con el que se podrían sustituir las laboriosas inspecciones humanas de los omnipresentes rascacielos por chequeos automatizados.

“El proceso de inspecciones de edificios existente hoy en día es extremadamente lento, caro, tedioso, dado a los accidentes, al cansancio y a los errores humanos”, señaló Shawn Koo, jefe técnico de H3 Zoom, una unidad de la empresa H3 Dynamics, que lleva a cabo las pruebas.

Estas inspecciones suelen llevarlas a cabo trabajadores del sur o del sudeste de Asia, colgados en precarias plataformas sujetas por cuerdas en el exterior de los edificios.

Con este nuevo sistema los drones podrían tomar imágenes de alta resolución para buscar defectos y las inspecciones durarían días, en lugar de semanas como ocurre actualmente.

Guardianes robotizados

La firma local ST Aerospace también está poniendo a prueba los drones como guardianes robotizados.

En su centro de mando, varias pantallas muestran la simulación de una infracción de seguridad en una valla. Se despliega un dron que persigue a un intruso al tiempo que transmite imágenes en vivo que dirigen a los oficiales de seguridad en su dirección para arrestarlo.

También se han llevado a cabo pruebas de entrega de paquetes con drones y un gerente de hospitales planea usar estos dispositivos para transportar muestras de sangre entre sus centros y su laboratorio principal.

Pero llevar estas ideas futuristas a la realidad topa con algunas dificultades. La perspectiva de que de repente aparezca un dron en un apartamento o una oficina ha generado preocupación sobre la privacidad en la ciudad.

Varios singapurenses reclamaron una investigación policial después de que apareciera un video en las redes sociales en septiembre en el que se veía un dron recreativo volando cerca de un edificio de viviendas.

Koo, de H3 Zoom, considera que la gente tiene “ideas equivocadas” sobre los drones: “Hay quien lo ve como un vehículo espía, otros creen que están ahí para hacer daño”.

Volar con seguridad

Los drones recreativos son comunes en Singapur, aunque en algunos casos se requieren permisos.

Pero los drones comerciales representan más retos cuando se trata de seguridad, ya que a menudo vuelan distancias más largas, muy lejos de la vista de sus “pilotos” humanos.

Esto requiere que se planifiquen rutas de vuelo y el uso de canales de comunicación privada, así como la construcción de puntos de despegue y aterrizaje.

“El principal reto son los riesgos para la gente en el terreno y los riesgos para los aviones que vuelan, así como el riesgo de chocar con un edificio”, explica a la AFP Teong Soo Soon, director de programa en la unidad de negocio de drones en ST Aerospace.

La puesta en práctica de estos ambiciosos planes tomará aún algún tiempo.

El lanzamiento de tareas sencillas, como las inspecciones de vehículos y la vigilancia, podría llegar el año que viene.

Pero para que los drones vuelen con seguridad por Singapur –por ejemplo, para entregar paquetes– se necesitarán entre tres y cuatro años a fin de implementar la normativa.

La industria, no obstante, ve un futuro brillante y ya está recibiendo consultas sobre su tecnología de lugares tan alejados como Sudamérica.

AFP