Google honra a María Reiche, la aventurera de las Líneas de Nasca

“Tengo definida mi vida hasta el último minuto. El tiempo será poco para estudiar la maravilla que encierran las pampas de Nasca, y ahí moriré”. Esta fue la definición que le dio María Reiche a su existencia: una ofrenda de vida por investigar y proteger los más de 800 geoglifos que forman las Líneas de Nasca, lo que le valió ser conocida como la Dama de la Pampa y ser celebrada por el gigante tecnológico Google con un doodle conmemorativo.

Un día como hoy, hace 115 años, María Reiche nació en Dresde (Alemania) -aunque murió considerándose chola, como ella misma lo afirmó cuando recibió la nacionalidad peruana en 1992. “Yo les digo: yo soy chola”. Google aprovechó la oportunidad para destacar la ilustre figura de quién barrió kilómetros de desierto. Y solo para proteger un legado preinca de más de dos siglos de antigüedad, que hoy es apreciado como una maravilla por el mundo entero.

El encargo recayó en el animador español Guillermo Comin y la ilustradora argentina Elda Droglio, ambos residentes en Berlín. Artistas que empezaron el trabajo con una idea clave: Un retrato que sea atípico, no en el convencional que muestra un personaje y un fondo. “Queríamos integrarlas [las Líneas de Nasca] dentro del escenario de María Reiche y a lo que ella dedicó tanto tiempo”, afirma Comin.

Google confió en ellos teniendo como referencia su experiencia laboral. Sus portafolio de trabajo bastó para que la empresa de Mountain View, a través de su división de doodles y la supervisión de la doodler Sophie Diao, esperara de ambos una forma de enaltecer la figura de la también conocida como la Dama del Desierto y su dedicación a las Líneas de Nasca.

En tres semanas que se sumergieron a estudiar su vida y obra, pensando en diferentes conceptos y desechando ideas por logística es que Droglio encuentra una foto que formaría el concepto del doodle: Reiche está sentada en unas escaleras. Observa el desierto con unos binoculares. Mientras escruta el trabajo de formas de animales, plantas y figuras geométricas. El mismo que luego definió en su teoría de que funcionaban como un calendario astronómico. “Esto es lo que buscamos”, se dijeron.

Elda analizó el poco material visual del trabajo inicial de la arqueóloga y matemática en la década de 1940 para poder saber cómo era ella: Su forma de vestir, gesticulaciones, herramientas de trabajo. Esto enmarcado en un contexto de una mujer que se sobreponía a una cultura de estudios exclusivos de hombres y que recogía el testigo a las averiguaciones del antropólogo Paul Kosok -quién la invitó a conocer Nasca en 1941 para que cinco años después ella dedicara su vida entera a estudiar los geoglifos-.

El siguiente paso fue el escenario. Era incuestionable dónde sería. “María Reiche es a las Líneas de Nasca, tanto como las Líneas de Nasca a ella. A eso dedicó su vida y queríamos integrarla en el escenario y que fuera arte en el doodle y que sean un solo concepto”, explica Guillermo.

Es así que la idea se centra en una acción muy concreta donde cada elemento cumple un papel fundamental en armonía con su entorno. La época se destaca con la vestimenta de Reiche. Su pasión en la forma en que se muestra su trabajo. Su legado con las Líneas de Nasca en el fondo. La unidad de elementos está en la paleta de colores, inclinada hacia el rojo de las tierras de las pampas de Jumana del desierto de Nasca. Y la palabra “Google”, formada por líneas seleccionadas cuidadosamente: El mono, la araña (descubrimientos de Reiche), una figura geométrica, el lagarto y finalmente la espiral.

Mientras que la animación, sutil y elegante, tuvo su propio protagonismo en el proceso. Era importante que sea nada invasiva para que no distrajera la atención del espectador. De esta forma, dice Guillermo, se intenta “recuperar el espíritu de María arriba de la escalera observando, investigando y recogiendo datos de las Líneas de Nasca”.

Los artistas concluyen en que María Reiche fue una aventurera. “Es una mujer que se enfrentó sola a una época al tomar el testigo de investigadores hombres y dedicarle la vida y el esfuerzo a ello hasta los últimos años de su vida”. Y es esto lo que desean que todas las personas que entren a Google hoy puedan encontrar en el doodle que honra a la alemana que murió peruana, que logró que la Unesco considere en 1994 a las Líneas de Nasca Patrimonio de la Humanidad, condecorada con la medalla Machu Picchu por este mismo organismo y distinguida póstumamente por el gobierno peruano por orden al mérito en el grado de Gran Cruz.

El Comercio