Banca de América Central va tras el fondeo internacional

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Granjearse de un buen nombre no es tarea fácil. Pero los bancos de Centroamérica se están haciendo un lugar a pulso y, en ese marco y mantienen emisiones vigentes de bonos, en los mercados foráneos.

Con estos recursos, la banca diversifica sus fuentes de fondeo, acude a inversionistas con más músculo financiero y accede a plazos de deuda por lo general más amplios.

Las emisiones vigentes de los bancos de la región suman casi los $12,000 millones, según una investigación de El Economista basada en datos del C-Bonds e información de las instituciones. Dicha cifra considera las colocaciones en pie hasta el 31 de diciembre de 2017.

Por lo menos 15 bancos de la región las mantienen, la mayoría de ellos son panameños. La institución líder, y por amplio margen, es el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), institución multilateral con sede en Honduras que mantiene unos $4,793.7 millones de bonos, es decir el 39.97 % de los instrumentos en esta lista.

Al BCIE le siguen el Banco General de Costa Rica, con $1,500 millones; y Global Bank Corp. con un estimado de $1,328.6 millones.

Otros emisores con buenas porciones de bonos son el Banco General, de Panamá ($738.7 millones); Banco Industrial, de Guatemala ($680 millones); el Banco de Costa Rica y Banistmo ($500 millones cada uno).

“En Centroamérica no veías bancos colocando en el exterior, solo los soberanos, pero desde hace unos cinco años la banca centroamericana, a través de las colocaciones que se han venido haciendo, se ha hecho un nombre en los mercados internacionales”, asegura Erick Campos, director ejecutivo de Fitch Ratings.

Lo cierto es que contar con buena calificación facilita el proceso de colocación y permite contratar la deuda con menores tasas de interés.

“El rating es una carta de presentación, esa es una de las razones por las cuales podemos acceder a los mercados de capital, los inversionistas buscan calidad y certeza”, dice Hernán Alvarado, gerente de Finanzas del BCIE. A la vez, recuerda que el organismo posee calificaciones de riesgo con nota superior a A.

En el tablero de ajedrez de las finanzas globales el BCIE posee la experiencia más prolífica. Su primera emisión fue en 1997, en Taiwán, por un monto de $246 millones, recuerda Alvarado. El banco multilateral ha colocado 107 emisiones durante las últimas dos décadas.

“La matriz de fondeo del banco ha evolucionado. Si nos remontamos a 20 o 25 años antes dependíamos de un fondeo bilateral, era otro modelo de financiamiento, la incursión en los mercados internacionales nos ha dado esta flexibilidad y este acceso a diversos mercados alrededor de mundo, tanto es así que ya hemos emitido en 22 monedas diferentes”, relata Alvarado.

¿Por qué se colocan bonos en divisas diferentes al dólar? El gerente de Finanzas del BCIE explica que eso les ayuda a no depender de un solo mercado.

De esta manera han captado recursos de inversionistas en los mercados de valores de México, Suiza, Taiwán y Sudáfrica, en este último país llegaron con una oferta de avanzada: bonos verdes. Incluso, en el istmo centroamericano se conjugó una emisión simultánea en Panamá, Costa Rica y El Salvador en 2011, por un monto de $68 millones.

Los plazos, el mayor beneficio

Aunque la captación de estos recursos no suele ir atada a financiar programas específicos, en muchos casos se utilizan para mejorar la liquidez de largo plazo.

“Hay una doble ventaja: la del costo y la del plazo, estamos hablando colocaciones que se hacen como mínimo a 5 años hasta 7 o 10 años, es decir que son plazos mayores que las emisiones locales”, relata Campos, de Fitch Ratings.

Esta dinámica alivia sus presiones de pago, lo cual viene perfecto para financiar a sectores que amortizan lentamente, tales como bienes raíces, hipotecas y al sector de la construcción. “Ahí tienes un match perfecto”, dice Paulo de León, director de Inteligencia de Central American Business Intelligence (CABI).

Por su lado, Gustavo Vargas, jefe de la Dirección General de Finanzas del Banco Nacional de Costa Rica, dice que los recursos se han destinado a fortalecer los créditos de largo plazo, sobre todo aquellos vinculados con proyectos de energía.

El Nacional mantiene en pie tres bonos internacionales, cada uno por un monto de $500 millones, de los cuales uno vencerá en noviembre de este año. La idea es repagar el bono con recursos propios, aunque también contemplan regresar a los mercados en los próximos años.

Los bonos internacionales tienen un aliciente adicional, ya que es un financiamiento a un menor costo ya que baja entre uno y dos puntos porcentuales al local.

Ese beneficio explica en buena parte la inclinación de la banca en la región hacia las plazas internacionales: “Han tenido mucho que ver las tasas en los años pasados, han estado muy buenas y están tratando de aprovecharlas”, recalca De León.

Por su lado, Douglas Montero, director de Aldesa Fondos de Inversión, en Costa Rica, opina que las incursiones internacionales no solo atraen más recursos a los países de la región, sino también más miradas sobre el acontecer económico. Una gran exposición trae consigo una gran responsabilidad.

Además, los bonos extranjeros terminan llegando a las bolsas de valores locales. “Si el instrumento se coloca en el mercado internacional, pareciera que si es bueno para ellos debería ser bueno para los portafolios locales. Además de que los bonos internacionales presentan una mayor liquidez, son consideraciones relevantes para que finalmente los operadores locales los busquen”, explica Montero.

Entre los 15 bancos con emisiones vigentes, el grueso de las emisiones madurará en el año 2021, es decir pagarán un total de $2,380.6 millones. Para este año, se esperan vencimientos por el orden de $1,802.4 millones.

Para el momento de la redención cada institución elige su estrategia. El BCIE, para el caso, ya tiene un plan para emitir $1,000 millones este año, con los cuales cubrirá los $510 millones de la deuda que vence este año. De hecho, a finales de enero ya había colocado sus primeros $200 millones en francos suizos, con un plazo de seis años y medio.

Tan solo el año pasado el BCIE ofertó con éxito $660 millones, en siete mercados: Noruega, Hong Kong, Australia, Uruguay, Taiwán, Japón y México.

El mercado internacional vio debutar en 2017 a instituciones de la región como Inversiones Atlántida, que llevó en julio sus notas internacionales a la Bolsa de Valores de Singapur, por un total de $150 millones a cinco años plazo.

En Singapur también aterrizó Multibank, un panameño para el que no es nuevo este tipo de operaciones. En noviembre vendió $300 millones en bonos corporativos.

Incursionar y mantenerse en las plazas globales no es sencillo, plantea Vargas, del Banco Nacional: “Es difícil, y costoso, pero ayuda a mejorar la gestión de la entidad al generar nuevos públicos de interés, los inversionistas. Estos son muy exigentes y nos obligan a mejorar cada día y a dar cuentas sobre nuestros indicadores”.

El Economista