Cómo hacer más rápido el móvil

Cómo hacer más rápido el móvil

Decía el anuncio que las cucarachas nacen, crecen, se reproducen y mueren. El móvil no tiene tantas fases: “nacen” y se hacen cada vez más lentos hasta que a su dueño se le acaba la paciencia y lo sustituye por otro.

Ya hemos visto con anterioridad por qué tu móvil se hace cada vez más lento y ahora veremos qué puedes hacer para que tu móvil vaya más rápido. Nos centraremos en mantener con vida a terminales viejos, pero los consejos te sirven también para cualquier teléfono, aunque lo acabes de comprar.

1. Reinícialo

La regla número uno de la informática: en caso de duda, reinicia. Un reinicio no va a hacer tu teléfono más rápido permanentemente, pero es una medida que no requiere esfuerzo alguno por tu parte, así que merece la pena que lo intentes.

Idealmente no sería necesario reiniciar un móvil para que fuera mejor, pues el sistema se encargaría de “limpiar la casa” por si mismo, pero la realidad es distinta. Así, versiones anteriores de Smart Manager -la app de optimización de Samsung- te ofrecían la opción de reiniciar el dispositivo cada día a cierta hora, para “mejorar su rendimiento”. No creamos que sea necesario tanto, pero simplemente si notas que el teléfono va más lento de lo normal, reinícialo.

2. Desinstala aplicaciones innecesarias

Desinstalar
No importa si las usas mucho o poco, toda aplicación por el mero hecho de estar ahí usa los valiosos recursos del móvil, en menor o mayor medida. Si tienes aplicaciones que no has abierto desde hace meses: desinstálalas sin piedad. Siempre las puedes volver a instalar de nuevo más adelante si la necesitaras.

Si tu móvil va bastante justo de rendimiento, recuerda que menos es más. Desinstala toda aplicación que no uses con frecuencia en un intento de liberar la carga al procesador y dejar más memoria y almacenamiento disponible para otras aplicaciones que sí usas todos los días.

Ya sabemos que algunas aplicaciones se resisten a ser desinstaladas. En aquellos casos, deshabilítalas. Seguirán estando ahí, sí, pero ocupando el mínimo espacio posible, sin actualizarse y sin que usen RAM.

3. Pásate a las aplicaciones ligeras

Linkedinlite
El teléfono, viejo o no, es un smartphone y por tanto querrás usar aplicaciones en él. El problema es que las aplicaciones oficiales son cada vez más pesadas, pero por suerte tenemos cada vez más versiones adicionales: las aplicaciones ligeras.

Se trata de versiones recortadas de aplicaciones donde se le da prioridad al uso reducido de datos y al espacio de almacenamiento reducido. Están con frecuencia pensadas para países en desarrollo o con redes inestables como la India, pero con frecuencia puedes descargarte el APK si no lo encuentras en Google Play.

Algunas aplicaciones que cuentan con versiones ligeras son Facebook Lite, Messenger Lite, Skype Lite, Shazam Lite, Google Search Lite o LinkedIn Lite. En otras ocasiones no es solo buscar la versión light de una aplicación, sino alternativas ligeras.

4. Limpia el móvil de archivos innecesarios

Filesgo
Uno de los mitos que hemos llevado del PC al móvil es que durante el uso se va llenando de archivos, que debemos borrar periódicamente para que vaya más rápido. Aplicaciones algo mentirosas como Clean Master no han hecho sino aprovecharse.

Es cierto que algunas aplicaciones pueden crear archivos y olvidarse de borrarlos cuando ya no los necesitas o que la caché de las aplicaciones puede ocupar un buen espacio, pero estos archivos no hacen tu móvil lento por su mera existencia: lo importante es que tengas suficiente espacio libre para que el sistema de archivos funcione a pleno rendimiento. Idealmente, un 25% disponible.

Para dejar ese espacio disponible, puedes tomar distintos caminos. Pasar fotos y vídeos al PC, copiarlos en la nube, usar aplicaciones como Files Go o revisando manualmente con un gestor de archivos para borrar archivos pesados. Recuerda, un móvil sin espacio libre es un móvil lento.

5. Restablece los ajustes de fábrica

Restablecer2
Si te parece que tu móvil era más rápido la primera vez que lo usaste que ahora, es porque era así. El móvil recién instalado tiene lo justo y necesario, que durante meses y años de uso has ido complementando con más y más aplicaciones. Restablecer los ajustes de fábrica de un móvil es una forma rápida de darle un pequeño impulso de velocidad y librarte de errores.

Si desinstalar aplicaciones y borrar archivos manualmente suena a tarea demasiado trabajosa, prueba en su lugar a restablecer los ajustes de fábrica. Pierdes todos tus datos, cuentas y configuraciones, así que asegúrate de hacer una copia de seguridad antes.

Resetear los ajustes de fábrica es el equivalente a “formatear” el móvil, por lo que tienes una ocasión de volver a empezar y tomar mejores decisiones sobre qué aplicaciones quieres instalar y cuáles no. También es especialmente útil si sospechas que la lentitud de tu móvil no es normal.

6. Rootealo

Greenify
Generalmente no recomiendo rootear el teléfono a no ser que sepas lo que estás haciendo, y esta vez no es una excepción. Un teléfono viejo no va a ser más rápido solo por rootearlo, pero sí tendrás acceso a más herramientas para mejorar su rendimiento.

Con permisos de superusuario, nada puede impedirte desinstalar todas las aplicaciones, incluso el bloatware preinstalado, eliminar todos los archivos que quieras sin importar dónde se encuentren y sacarle todo el provecho a herramientas como Greenify para controlar la hibernación y suspensión, protegiendo los limitados recursos de un móvil viejo.

Grandes problemas requieren de grandes soluciones y si realmente quieres hacer cambios importantes para reavivar un móvil viejo, el root es casi imprescindible. Otra opción que puedes considerar es cambiar la configuración de la CPU para que sea más agresiva o incluso overclockearlo. No es algo que recomiende demasiado, pero si estás desesperado y es “o esto o va a la basura”, lo puedes probar.

7. Instala una ROM

Lineage
Relacionado con el punto anterior y con la desesperación: cuando has probado todo y tu móvil sigue siendo increíblemente lento, tu única baza puede estar en instalar ROM creadas por la comunidad de desarrolladores.

No todas las ROM son excelentes o están perfectamente acabadas, pero si sigues las instrucciones al pie de la letra y no te importa instalar y reinstalar varias veces hasta que des con una que te guste, puedes encontrar oro. Algunas ROM se hacen precisamente con el objetivo de crear una versión del sistema más rápida o ligera, o que actualice a una versión más reciente, cuando el fabricante ya ha abandonado el soporte.

Una vez más, no es una opción que recomiende como primer intento, sino más bien como un último recurso, a no ser que estés acostumbrado a modificar tu Android. Instalar una ROM no es algo excesivamente complicado pero requiere de varios procesos, de bastante paciencia y, si tienes mala suerte, podría dejar tu móvil inservible.

8. Cámbiale la batería

Bateria
Hemos dejado esta opción para la última porque es la única que te costaría dinero. Si lo único que le pasa a tu móvil viejo es que su batería no tiene casi autonomía, a lo mejor te merece la pena cambiarla.

Una batería nueva cuesta unos 10 euros aunque el problema es que desgraciadamente la mayoría de teléfonos hoy en día son unibody, así que a no ser que seas un manitas, necesitarás la ayuda de un profesional para cambiarla, lo que te costará algo más de dinero.

Deberás calcular si este desembolso tiene sentido económicamente hablando, teniendo en cuenta que con frecuencia un móvil “normalito” actual es mejor que una vieja gloria de hace unos años. Una batería nueva por sí misma no hará que tu móvil vaya más rápido, pero aumentará su autonomía de modo que no necesites cargarlo con tanta frecuencia, lo cual sobrecaliente al terminal.

Agencias

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