El triste final del montañista que no pudo superar la muerte de su novia

El mundo del montañismo se sacudió al conocer la dramática historia de Hayden Kennedy y su novia de 23 años.

Kennedy era un virtuoso en el arriesgado arte de subir montañas. Con 27 años era un reconocido escalador mundial y quizás el mejor de su generación. Pero lo que pocos sabían de él era su nivel de compromiso y solidaridad con quien tenía a su lado al momento de afrontar una cumbre.

Y mucho más cuando esa persona que caminaba a su lado era su ser más querido: su novia, Inge Perkinks, de 23 años y también amante de las montañas. Pero el pasado sábado, mientras juntos decidieron escalar el Imp Peak, en Madison, no pensó que su vida cambiaría súbitamente y que el dolor, la culpa y la desesperación lo conducirían a su propio final.

Una avalancha inesperada impactó contra ellos. La nieve llegó con una brutalidad tal que les impidió buscar un refugio donde ponerse a salvo. La masa helada formada fue de 60 centímetros de alto por 45 metros de ancho. Hayden, atlético y calmo, consiguió emerger de entre la nieve. Miró a su alrededor y todo era blanco. ¿Dónde estaría Inge? Comenzó a buscarla frenéticamente. Entonces llamó a los rescatistas sabiendo que los minutos eran vitales y sospechando que todo sería en vano.

El lunes, cuando iban a cumplirse 48 horas, los rescatistas del Gallatin National Forest Avalanche Center hallaron el cuerpo de Inge. Estaba bajo una manta de un metro de nieve. Pero antes, el domingo, Hayden ya había tomado una decisión brutal, desesperada. Sabía que su novia, su amor, ya estaba muerta. Lo presentía. No hacía falta mucho para conocer el final. Fue entonces que se quitó su propia vida.

“Hayden sobrevivió a la avalancha pero no a la inaguantable pérdida de su compañera de vida. Eligió poner fin a su vida. Yo y su madre Julie tristemente respetamos su decisión”. Esas fueron las palabras de Michael Kennedy, el padre del montañista.

La pérdida de ambos fue un duro golpe al mundo de esa disciplina. Los sponsors y los demás profesionales sintieron el impacto de las muertes de Hayden y de Inge de manera profunda. El joven brillaba en el deporte desde edad temprana. Pero conocía -y había hecho público- sus temores más profundos sobre la arriesgada práctica que llevaba con pasión.

AP

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